Columnas al sol: cuando la ciudad se detiene a respirar,

Grupo de personas sentadas en la escalinata de la Facultad de Derecho de Buenos Aires, bajo grandes columnas clásicas iluminadas por el sol, en una escena urbana en blanco y negro.

Columnas al sol


 Las grandes columnas parecen sostener algo más que un edificio. Sostienen el paso del tiempo, las ideas que fueron dichas en voz alta y las que todavía esperan su turno. La piedra, firme y callada, mira hacia adelante como si supiera que todo cambia, menos la necesidad de encontrarnos.

Abajo, en la inmensidad de la escalinata, un pequeño grupo de personas rompe la escala. Son casi nada frente a la arquitectura, pero lo son todo para la escena. Se sientan, conversan, levantan los brazos, celebran estar ahí. No estudian leyes ni discuten conceptos: simplemente viven el momento.

La luz del sol cae de costado y dibuja sombras largas, ordenadas, casi perfectas. Todo parece rígido, simétrico… excepto ellos. Y ahí está la belleza: en ese contraste entre lo monumental y lo humano, entre lo eterno y lo efímero.

Esta foto no habla de justicia ni de normas. Habla de pausa. De la ciudad cuando baja el ritmo. De esos instantes en los que uno se sienta en un escalón cualquiera y siente, por un rato, que pertenece al lugar.


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