FOTOS SIN PORQUE
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Fotografiando recuerdos.

Carro del recolector de basura solo en la calle desierta.
Olvidado
Hay veces que andando por la ciudad algo me llama la atención, me moviliza y algunas veces rememora cosa del pasado.

El ¿Te acordas..? vuelve al presente y con una sonrisa recuerdo algunos pasajes de mi juventud.
Esa juventud divina que se fue perdiendo en el tiempo, muy en el tiempo, hoy muy lejana.
En uno de esos momentos de remembranza me viene a la mente esos paseos que hacíamos con los muchachos en mi pueblo.
Un grupo de tres o cuatro amigos, no más, charlando de las banalidades de la vida de jóvenes en un pequeño pueblo.

Recuerdo que uno de ellos, un querido amigo, siempre caminaba mirando al piso como  buscando algo.Y aunque parezca mentira a menudo encontraba, sin decir palabra se agachaba y lo levantaba del suelo.
Recuerdo que muchas veces eran billetes y monedas que la gente perdía vaya a saber porque motivo.¿Imprudencia al sacar de los bolsillos algo?, ¿Un bolsillo roto? -Quién sabe?.
La cuestión es que el la tenía bien clara: "Papel papel el que lo encuentra es para él."

Y hoy yo caminando y sin darme cuenta yo también encontré algo :¿Perdido? ¿Olvidado? No lo sé.


Una foto cualquiera





Un día de lluvia cualquiera en mi pueblo 50 años atrás.
Esta foto ha sobrevivido a muchas mudanzas y otros tantos aligeramientos de valijas.
No está en ningún álbum como pudiera parecer por su vigencia.

Técnicamente sé que no es una buena foto pero estoy muy ligado a ella y no se porque.
Quizás porque fue una de las primeras que saqué cuando comenzaba con la fotografía.
Tal vez fue del primer rollo que revelé en mi incipiente laboratorio.
De lo que estoy seguro es que representa una realidad de ese instante de mi vida.

Estoy parado en el balcón de mi pieza, llueve copiosamente, tomo mi cámara y disparo.
Cual fue el objetivo de la foto no recuerdo.
Se ve pasar al verdulero en su carro, una vecina en la vereda de enfrente, y las calles hechas un lodazal.

En ese entonces las calles de tierra reaccionaban así ante la lluvia.
Solo teníamos una pequeña pasarela de cemento -de unos 60cm. de ancho- que unían nuestra vereda con las de la manzana de enfrente.
Con el paso de los carros y caballos -los escasos autos no salían esos días-el barro la cubría rápidamente, por lo que un empleado comunal debía -pala mediante- limpiarla.

El edificio que se ve era donde funcionaba la Unión Telefónica.
En el trabajaba el Jefe y dos empleados, que eran los encargados de las comunicaciones entre los vecinos y el mundo exterior.
En el pueblo no había -salvo raras excepciones- teléfonos en las casas por eso cada vez que se necesitaba hablar telefónicamente se debía apersonar y solicitar la comunicación.
La demora de una comunicación a Buenos Aires por ejemplo podía ser de 6 ó 7 horas.
Tiempo suficiente como para regresar y seguir con las tareas del día para luego volver transcurrido ese lapso de tiempo.

Hoy a la distancia -de tiempo y espacio- esta foto me genera algo de tristeza nostálgica.

En esos días de lluvias no había clases y aprovechábamos para jugar como diera lugar.
El agua corría por las cunetas como torrentes de ríos caudalosos.
Cuando paraba los chicos descalzos recorríamos la cuadra jugando con imaginarias embarcaciones -hechas de corchos y ramitas- que corrían velozmente pasando por los túneles formados por los pasos a nivel de la vereda.

Era día de tortas fritas.
A mi mamá le gustaba amasar y cocinarlas.
Como siempre faltaba algún ingrediente -harina ó grasa- me mandaba a la despensa que quedaba cruzando la calle justo enfrente de casa.
Era una verdadera aventura cruzar y a mí me encantaba.
Cuando regresaba esperaba por las tortas sentado en el alféizar de la ventana de la cocina que daba a la galería y absorto contemplaba la lluvia.
Ahora sé porque conservo esta vieja foto.



Tomado de Miscelaneas(7/01/2009)

FOTOS.-
Almacén de los recuerdos

Negocio de almacen 
Almacén



Viejo almacén, la ochava guarece a tu entrada, viejo toldo del fuerte sol te protege.

Estás ahí como antaño impávido al progreso. Tu viejo y cansado espíritu resiste.
Cuanto tiempo más, cuanto, esa es la pregunta.

Recuerdos de niñez, de idas y vueltas, los fideos, el vino, el azúcar y todo suelto.
¿Me fía, Don? La famosa libreta del almacenero y la yapa.

Todo paso, nada es lo que fue y al peinar mis canas veo al pibe aquel que jugaba en la vereda.






Posted by Picasa

Tapados de recuerdos



Evocación

Los recuerdos son "eso" que nos queda de aquello que vivimos,
de la infancia, alegres, tristes, indiferentes;
la primera novia, lindo, horrible, lejano;
los amigos, la barra del club, los primeros bailes;
el colegio, la maestra, el maestro y el recreo;

En la nebulosa del tiempo ido cobran distinta dimensión,
se agigantan y se embellecen en nuestra mente y corazón.


Consciente e inconsciente he tratado de borrar los malos,
pero es imposible, se han quedado archivados en algún recóndito rincón.
Algunos buenos he atesorado y los evoco, el resto es olvido.

Remembranza de la niñez primera,
los primeros berrinches, juegos, alegrías,
en la casa grande, el patio, la enredadera y el naranjo.

Duerme su cotidiana siesta el apacible pueblo del interior,
alegre, la purretada incasable juega sin parar,
Largos son los días en las vacaciones, los traviesos felices.


A lo lejos rumores de juegos, pibes, pelota y el brete.
La calle desierta, la gente duerme eludiendo el calor,
se irá desperezando el pueblo, caerá la tarde ,
volverán a su casa, sucios, transpirados, lastimados y felices.

Anochece, los viejos y sillones en la vereda, curioseando al pasar.
Las puertas y ventanas abiertas como invitando a entrar,
en un zaguán apretando una parejita está, pibes no mirar.
Los chicos se reunen, bajo el farol de la esquina, a jugar,
los sapos degluten insectos encandilados de luz, no pisar.

Luego alguien da la orden, cesa el bullicio y todos a dormir,
ahora cierran las puertas, es la hora del descanso,
afuera sólo la luz mortecina de la esquina vigila,
reina el silencio, fin de un día cualquiera.


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