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El Chico del Cántaro en el Jardín Botánico.

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  En pleno corazón de Buenos Aires, el Jardín Botánico Carlos Thays guarda verdaderas joyas que combinan naturaleza, arte y cultura. Una de ellas es la escultura conocida como “El chico del cántaro” , que se encuentra entre senderos rodeados de flores, árboles y plantas de todo el mundo. La obra representa a un niño sonriente sosteniendo un cántaro del que brota un hilo de agua cristalina. Su postura relajada y la expresión alegre en el rostro transmiten frescura, inocencia y la sensación de juego, como si el tiempo se hubiera detenido en una tarde de verano. Este rincón del Jardín Botánico no solo es un punto ideal para tomar fotografías, sino también un lugar para reflexionar sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza. El verde intenso de las plantas, el colorido de las flores y el sonido del agua crean un ambiente que invita a detenerse, respirar y disfrutar del momento. Visitar esta escultura es encontrarse con un espacio donde arte y naturaleza conviven en perf...

Diversión de verano frente al mar

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  El verano en la costa no es solo arena y mar, también es un espacio donde se mezclan la risa, la creatividad y el juego. Estas tres fotos capturan un momento único en la playa: jóvenes y niños saltando sobre camas elásticas instaladas frente al océano, mientras las familias disfrutan alrededor. La relación entre ellas es clara: muestran la energía del verano, donde el movimiento y la alegría se funden con el paisaje marítimo. Los cuerpos en el aire, los giros y saltos, transmiten esa sensación de libertad propia de las vacaciones, donde el tiempo parece detenerse. La playa se convierte en un escenario natural donde el deporte, la acrobacia y el simple entretenimiento encuentran su lugar. Al fondo, la inmensidad del mar recuerda que, más allá del juego, siempre está presente la conexión con la naturaleza. Estas imágenes en blanco y negro refuerzan la idea de lo atemporal: podrían ser de hoy o de hace décadas, pero el espíritu es el mismo. En verano, cada salto es una forma de cele...

Barcos Pesqueros en Mar del Plata: Colores, Historia y Tradición

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El puerto de Mar del Plata es uno de los rincones más característicos y pintorescos de la ciudad. Allí, los barcos pesqueros de intenso color naranja y rojo no solo cumplen con su función de trabajo en alta mar, sino que también se han convertido en un verdadero símbolo cultural y turístico. Estas embarcaciones, alineadas en el muelle, transmiten una imagen única: la fuerza del mar se combina con la perseverancia de quienes lo enfrentan día tras día. Los nombres grabados en sus proas —muchos dedicados a santos, vírgenes o seres queridos— reflejan la fe y el arraigo de las familias que dependen de la pesca para vivir. Al observarlos de cerca, los detalles son un espectáculo en sí mismos. El contraste de los tonos cálidos de los barcos con el azul intenso del agua crea un paisaje que enamora a fotógrafos, turistas y vecinos por igual. Los reflejos en el mar parecen una pintura en movimiento, un recordatorio de que la belleza puede encontrarse en las escenas más simples de la vida cotidia...

El arte de surfear las olas en Mar del Plata

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  El mar es movimiento, es fuerza y misterio. Frente a él, un surfista se convierte en protagonista de una danza efímera, donde cada ola es escenario y cada segundo, una eternidad. En esta serie de seis fotografías, el instante queda detenido: el surfista se enfrenta al oleaje con equilibrio y valentía, buscando el punto exacto entre el dominio y la rendición. La tabla corta la superficie del agua, mientras la espuma lo envuelve y lo arrastra en un diálogo que solo la naturaleza y el hombre pueden entender. Cada imagen habla por sí misma. La expectativa antes del quiebre, la fuerza del cuerpo inclinándose sobre la ola, la plenitud del deslizamiento y finalmente el abrazo del mar, que siempre reclama su poder. Es un ciclo de lucha y entrega, de pasión y libertad, repetido una y otra vez en la costa de Mar del Plata. El surf, más que un deporte, es poesía en movimiento. Y la fotografía, al inmortalizarlo, nos permite contemplar lo que el ojo apenas alcanza a retener: la belleza d...

Colores vibrantes que laten en la ciudad

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  La ciudad es movimiento constante, un escenario donde lo humano y lo urbano se entrelazan en cada esquina. Estas tres fotos nos muestran justamente eso, pero con un detalle que no se puede pasar por alto: el color. No son simples retratos callejeros, son estampas vibrantes que parecen gritar desde la pantalla, con colores rabiosos que capturan la mirada y no permiten distraerse. En la primera imagen vemos a un repartidor en bicicleta, símbolo claro de la vida acelerada en la ciudad. Lo que más impresiona es el contraste del enorme bolso anaranjado que lleva en su espalda, destacando contra el fondo urbano. El ciclista avanza decidido, y detrás de él las calles se disuelven en un movimiento borroso, como si la ciudad girara alrededor de su esfuerzo. La segunda fotografía nos lleva a una escena más íntima: un puesto de flores en la vereda. Allí los colores cambian de tono, pero no de intensidad. El amarillo de los ramos, el rosa y el verde de los carteles parecen competir por ll...

Fotografía Callejera: Gente en la Ciudad

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Instantes urbanos: miradas, gestos y silencios en la ciudad   La ciudad está llena de momentos que muchas veces pasan inadvertidos. Estas tres fotografías en blanco y negro nos invitan a detenernos y observar. En la primera, una pareja en un banco de plaza refleja la intimidad de una conversación cargada de silencios. En la segunda, dos mujeres disfrutan de un helado mientras caminan, dejando ver la alegría simple de lo cotidiano.  La tercera imagen nos traslada a una calle concurrida, donde la multitud avanza bajo la luz y las sombras que se cruzan en la escena  A primera vista, parecen historias distintas, pero todas se conectan en lo esencial: la vida urbana y sus múltiples matices. El blanco y negro las une, resaltando los gestos, las miradas y la energía de la ciudad. Cada foto es un fragmento de la vida diaria, un recordatorio de que siempre hay una historia sucediendo a nuestro alrededor. Solo hace falta detenerse un instante para descubrirla.

El Guardián del Mar: El Lobo Marino.

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  Una serie de seis fotos que muestran a un lobo marino en distintas poses y momentos. Un retrato íntimo y respetuoso de su calma, fuerza y presencia junto al mar. Un solo sujeto, seis miradas. Un lobo marino que, sin saberlo, se convierte en protagonista de una pequeña historia contada en imágenes. Cada foto revela un gesto, una postura, un instante de quietud o de movimiento que, juntos, nos muestran la riqueza de su presencia. No se trata solo de un animal descansando a la orilla del mar. Es, más bien, un ser que parece abrirnos la puerta a su mundo: la calma de su reposo, la firmeza de su cuerpo, la serenidad de su mirada. Cada ángulo en que lo observamos nos ofrece algo distinto. A veces parece pensativo, como si estuviera mirando el horizonte; en otras imágenes se lo nota relajado, dueño de un descanso que se confunde con el vaivén del agua; y en otras, casi parece posar, consciente de ser observado. Exponer estas fotos juntas es una forma de narrar su intimidad sin romperl...