El vendedor de flores del Microcentro: belleza anónima en la ciudad que corre
Vendedor de flores En una esquina del Microcentro porteño, un vendedor de flores espera. Es un hombre de mediana edad que trabaja en silencio mientras la ciudad sigue su curso entre peatones apurados, edificios históricos y el ruido constante del tránsito. La fotografía, realizada en blanco y negro, registra una escena cotidiana que suele pasar inadvertida. El contraste entre la arquitectura monumental y el pequeño puesto de flores resalta la fragilidad del trabajo informal frente a la magnitud de la ciudad. No hay gesto teatral ni pose: solo la presencia firme de quien ofrece su producto día tras día. La imagen documenta una realidad urbana frecuente en Buenos Aires: personas que sostienen su economía en la vía pública, integradas al paisaje sin ser vistas. El vendedor de flores se convierte así en un testimonio visual del Microcentro y de quienes lo habitan desde los márgenes, aportando humanidad a un espacio dominado por el movimiento y la prisa.

Espero de que no se trate de un perro abandonado...su tristeza es evidente.
ResponderBorrarBesos
Hola Antonia.
BorrarEfectivamente es un animal que se encontraba solo y presumo abandonado por esos turistas que lo tienen por la temporada de su veraneo y luego los dejan desamparados.
Es triste, pero real. Esta foto es una tomada hace unos tres o cuatro años atrás. Creo que en la actualidad esto no sucede.
Un abrazo.