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domingo, 27 de marzo de 2011

PAISAJE URBANO


BARRIO



PAISAJE URBANO


UN DIA CUALQUIERA




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Tomada en el Barrio de Recoleta de Buenos Aires un dia cualquiera.
Recoleta es un barrio céntrico de gran interés por su historia y por el Cementerio de la Recoleta ubicado allí. Es un importante centro cultural y turístico.

BREVE DESCRIPCIÓN DEL BARRIO
Su origen

Como la mayoría de los tradicionales barrios porteños sus orígenes fueron muy humildes.
El primer vecino fundador y alcalde de este lugar fue el Dr. Rodrigo Ortíz de Zárate.
Poco después de este hecho se iniciaron los trámites para la construcción de un convento para los padres Recoletos y un comerciante aragonés llamado Narbona, se interesó por la construcción del mismo y además por hacer también una iglesia.
Primero, logró que le donarán los terrenos luego edificó una gran casa, que según los comentarios de esa época, tenía numerosos túneles que la conectaban con la costa del río y por ellos se introducía contrabando de mercaderías con las que consiguió hacerse de una gran fortuna.
Una copla de la época decía que "Narbona hizo a la Recoleta y la Recoleta hizo a Narbona". Por ser de Aragón, Narbona hizo que la iglesia fuera dedicada a la virgen del Pilar.



El Cementerio nació junto con el Templo como camposanto. Durante la época de Rivadavia el cementerio fue expropiado y se transformó en el cementerio del Norte, y se lo comenzó a conocer como Recoleta. Durante la epidemia de fiebre amarilla en 1871 se prohibió el entierro de las víctimas en estos predios aunque sus familiares poseyeran tierras reservadas en el mismo. Cuando Torcuato de Alvear fue intendente se remodeló el cementerio, y se construyó la entrada que hoy posee.

Como todo cementerio tiene numerosas leyendas e historias acumuladas a través de los años. Se dice que uno de los cuidadores del cementerio un tal señor Aiello, resolvió construir en el su propia tumba para lo cual ahorró suficiente dinero viajó a Génova y encargó un altorrelieve donde aparece con sus herramientas de trabajo. Una vez colocado en la bóveda, quedó tan enamorado con su obra que para poder ocuparla no tuvo otra idea mejor que la de suicidarse.

En la Recoleta están enterradas grandes personalidades del país, menos Rivadavia que la creó y el Deán Zavaleta que la consagró. Debido a la aparición de un saladero y un matadero de ovejas la zona, que era de grandes quintas, se fue poblando de ranchos todo a lo largo del río y a veces en las crecidas de este venían camalotes con animales como dos yaguaretes.

Uno de ellos atacó a un caballo para comérselo, luego apareció frente a una pulpería llamada "Pobre Diablo" donde lo mataron a tiros. Se cuenta que el pulpero guardó la piel del felino y la mostraba a los vecinos para que se acordarán de su hazaña.
El barrio fue creciendo y cuando el Dr. Alvear fue intendente se trazaron las avenidas importantes y se construyeron grandes casonas y palacetes, los que actualmente perduran en este barrio. Debido a la cantidad de mendigos que habitaban esta área, se creó el Asilo donde hoy se encuentra ubicado el Centro Cultural Recoleta.

Si a la Capital Federal se la destacó siembre por su gran encanto y variedad de árboles que la adornaban, La Recoleta es uno de los mejores ejemplos, ya que algunos tienen más de 200 años de antigüedad entre los que destacan los dos gomeros localizados frente a la Iglesia del Pilar.
Estos dos hermosos arboles son apreciados en todo su esplendor desde uno de las esquinas más famosas del barrio donde se encuentra El Café de la Biela.

SUS CALLES PRINCIPALES

La Calle Larga de la Recoleta: (Quintana) Esta calle, encargada de comunicar el Convento de los Recoletos con la ciudad, no se cortaba por ninguna otra en lo que va desde Cinco Esquinas a Callao. Era la más relevante del barrio, oscura de noche y pintoresca de día, de aspecto pobre, tenía un ancho desigual, carecía de cercas, bordeada por canaletas que transportaban el agua de origen pluvial. Con el tiempo comenzaron los trabajos para enladrillarla, aunque sin nivelarla, soportaba en paso diario de peatones, caballos y carruajes.

Calle de Chavango: (Las Heras) Era la segunda calle más importante, teniendo su origen en el Hueco de la Cabecitas (dónde se llevaban los restos provenientes del matadero), en la actual plaza Vicente López. De calzada mala, resultado del paso de la hacienda y la peonada, obligada a recorrerla al tranco, debido a la pestilencia de los despojos de las reses faenadas.

Calle Bella Vista: (Alvear) De las calles importantes fue una de las últimas en formarse, no obstante pronto sobrepasó el lujo y animación a las otras. Paralela a la Calle Larga desde Juncal hasta Callao, se leía en el plano de 1772 (de Cristóbal Barrientos) "Callejuela que se debe cerrar por inútil e infructuosa". En 1882 ya estaba prolongada hasta unirse con la bajada de la recoleta, comunicando a la calle Larga con el camino a Palermo, por este motivo se le cambió el nombre por avenida Alvear a el trayecto hasta la antigua casa de Rosas en el Parque 3 de Febrero.

VISITANDO LA RECOLETA

Museo Nacional de Bellas Artes, Av. del Libertador 1473, que funciona en el antiguo edificio de Obras Sanitarias, remodelado -en 1931- por el arquitecto Alejandro Bustillo. Exhibe colecciones de pinturas de diversas escuelas y de artistas argentinos y extranjeros, así como tapices, grabados, estampas, dibujos, acuarelas, etc. El número de obras con que cuenta se acerca a las 10.000. Son realmente importantes:
Jesús en el Huerto de los Olivos, de El Greco; Retrato, de Nicolás Largilliere;
La Princesa Charlotte de Hess-Rheinfeld, de Nattier;
El Sacrificio de Melquisedec, de Tiépolo, cinco pinturas del genio de Goya y
La Ninfa Sorprendida, de Eduardo Manet.
Enfrente del Museo está la Plaza Francia, donde se alza el monumento Francia a la Argentina, realizado en granito rojo y mármol por Emilio Peynot.
 

A continuación cruzamos la avenida Pueyrredón donde está la entrada a "Buenos Aires Design", centro comercial especializado en diseño y decoración, bellamente estructurado en sus 100 m de extensión. En la terraza hay numerosos restaurantes y establecimientos de comidas rápidas.
Luego accedemos al Centro Cultural Recoleta, Junín 1940. 


Tiene su sede en lo que fue el Antiguo Convento de los Recoletos (MHN), de estilo colonial, terminado en 1732, y cuya construcción fue dirigida por los arquitectos Andrés Blanqui y Juan Prímoli. Con el traslado, en 1822, de los frailes recoletos, se dio a este edificio -a través del tiempo- diversos usos. Finalmente, en 1979, fue reciclado siguiendo el proyecto de los arquitectos Bedel, Benedict y Testa, a fin de ser convertido en Centro Cultural. Dispone de salas para exposiciones artísticas, Auditorium, Departamento de Música, Sonido e Imagen y Biblioteca. También alberga al Museo Participativo de Ciencias. Adyacente al Centro Cultural, Junín 1892, se alza la Basílica de Nuestra Señora del Pilar (MHN).
Su construcción, llevada a cabo por los arquitectos Andrés Blanqui y Juan Prímoli, fue terminada el 12 de octubre de 1732. 

El estilo es propio de las construcciones jesuíticas, con una sola torre a su izquierda y una singular espadaña de doble arco a la derecha. En frente, de sencilla textura, ha sido restaurado con acierto. El interior guarda piezas de estimable valor, entre ellas el frontal de plata del altar mayor; la imagen de madera de San Pedro Alcántara -del siglo XVII-; y el altar mayor -barroco-, en cuyo nicho hay una imagen de la Virgen patrona.
 

A pocos metros de la Basílica se encuentra el acceso principal delCementerio de la Recoleta. Inaugurado por Bernardino Rivadavia en 1822, sus monumentos y obras de arte conforman un alarde arquitectónico que atrae la atención del turista.
El pórtico fue concebido -en 1882- por Juan A. Buschiazzo, y la prolija definición interior, que conforma un diagramado de cuatro diagonales, se realizó durante la intendencia de Torcuato de Alvear.
Aquí tienen su última morada, muchos de los hombres que más trascendieron con sus hechos y obras en la historia de nuestro país: Lavalle, Dorrego, Facundo Quiroga, José Hernández, Carlos María de Alvear, Olegario V. Andrade, Juan José Paso, Hilarión de la Quintana y Nicolás Avellaneda, entre otros. Junto a los notables monumentos, la hiedra, los místicos cipreces, los altos murallones, contribuyen al sosegado tributo y a la recordación respetuosa.
Las piezas artísticas responden a la maestría de renombrados artistas, entre ellos, José Fioravanti, Alfredo Bigatti, Pedro Zonza Briano, Agustín Riganelli y Gonzalo Leguizamón Pondal.

El citado acceso principal del Cementerio está bordeado por la Plaza Recoleta, donde hay un ejemplar de gomero, plantado en 1823 por los padres recoletos, cuya amplísima copa -de más de 50 m de diámetro- embellece el lugar para solaz del visitante.
Es uno de los árboles históricos que pueblan la ciudad. Enfrente de la Plaza, en el tramo que abarca Presidente R. M. Ortíz, entre Vicente López y Av. Presidente Quintana, se agrupan restaurantes y confiterías de primer nivel -con mesas a la calle-, muy concurridos tanto en horas diurnas como nocturnas, por un público que disfruta de la vista de los jardines de la Plaza, la sombra de los árboles -en época estival-, y el muy buen gusto que se expone en la decoración de cada local, conjunción de circunstancias que propician un agradable momento de sosiego y distracción mientras se almuerza o cena, se toma una copa o un café.
 

Caminamos un corto trecho e ingresamos en la Plaza Intendente Alvear; tomamos por una calle interior, que conduce al monumento a Marcelo T. de Alvear, columna y busto obra de Juan Laner.
A continuación está la Feria de los Artesanos, donde los mismos, en pequeños puestos, exhiben y venden objetos, que se destacan por su buena confección, realizados en plata, cuero, madera, cerámica, telares, etc. Cruzamos, luego, la avenida Alvear hasta Posadas, donde en el Nº 1725 se encuentran la Salas Nacionales de Cultura - Palais de Glace.
Es un edificio construido a fines del siglo XIX, donde funcionaba una pista de patinaje sobre hielo. Posteriormente fue salón de baile de tango, al cual contribuyó a difundir entre la clase alta porteña, en las primeras décadas del siglo XX. Después sirvió para otros usos hasta que, en 1979, fue remodelado para llevar a cabo exposiciones.
 

Colindante con el Palais de Glace, en la esquina de las avenidas Alvear y del Libertador, vemos el Monumento al General Carlos María de Alvear, notable obra del escultor francés Antonio Bourdelle, inaugurada en 1925. Está realizada sobre un basamento de granito gris y rojo que culmina en la magnífica estatua ecuestre -de bronce- del prócer.

Fuente:http://www.argentinatotal.com.ar/
tomado de "Agenci@ EL VIGÍA"
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